Blog
¡Domingo de Ramos: cómo entrar a la Presencia que te anhela eternamente!
Es la tercera vez que vemos felices esta película en el cine, y recuerdo bien el consejo de San Ignacio de Loyola sobre “gustar y sentir internamente” las cosas, porque es ahí, en esa pausa, donde Dios se comunica y le habla al corazón.







Esta Cuaresma hemos sido “buscadores de milagros”, y es a través de esta historia de “David” que puedo ver cómo Dios los va tejiendo en nuestras vidas. A veces los milagros no son tan visibles para nuestros ojos, porque suceden en lo secreto del corazón e historia de cada persona.
Los milagros se van entrelazando de momentos, experiencias, situaciones cotidianas, ordinarias…pero que en conjunto, llegan a ser revolucionarias para el camino a seguir y el milagro que vivir.
A veces los milagros no son tan visibles para nuestros ojos, porque suceden en lo secreto del corazón e historia de cada persona.
David entiende y siente esta unión a tal grado que, tenemos todo un libro de Salmos de su autoría, expresando la cercanía de esta relación por medio de alabanzas, lamentos, alegría, confesiones y dolores. David refleja desde su corazón ese anhelo de una relación tan íntima con el hacedor de milagros; de su protección, de su salvación, de su guía, de ser todos suyos y Él todo nuestro.
Porque el anhelo profundo de Dios es la comunión, la unión, la relación entre tú y Él.
Incluso cuando vence al gigante Goliat, David sabe que todo es obra de Dios, todo es milagro de Dios, todo es gracia de Dios. (1 Samuel 17:43-47) Y es esta confianza, al estilo del Rey David, la que tú y yo, podemos pedir para entrar a este Domingo de Ramos y a la Semana Santa.
“Dios me ha librado de…
porqué no habría de librarme de…”
1 Samuel 17, 37.
Dios libró a David de leones, osos y filisteos. ¿Cuáles son tus leones, osos y filisteos, de los que Dios puede librarte y quiere liberarte, para que estés más unida a Él?





El anhelo profundo de Dios es la comunión, la unión, la relación entre tú y Él.


Dios ha luchado por ti, y lo volverá hacer las veces que sean necesarias. ¿Qué nos impide entrar en comunión con Él?…
Ann Voskamp lo expresa de forma tan sublime:
“Cuando no crees que tu nombre está escrito en las manos de Dios, dándote acceso directo a su corazón, puedes terminar cargando con un peso innecesario.”
Ann Voskamp, Loved to life.
Y es ese peso del odio, del rencor, de la amargura por el pasado o por lo que no ha pasado, de la desesperanza; lo que puede alejarte del milagro y del hacedor de milagros.
Es esa carga en el corazón, la que aún nos cuesta tanto soltar y dejar en sus manos, la que más necesitamos dejar ir para que sea Él quien libre la batalla, quien obre el milagro.
“Agitad las palmas en alto, porque nuestro Rey viene manso y humilde, más bajo que nuestros pecados más profundos.
Podemos bendecir al Rey con nuestras alabanzas.”
Ann Voskamp, Loved to life.
“La alabanza”, esa es nuestra pista para entrar al Domingo de Ramos y a la intimidad de la última Semana con nuestro Rey. Porque la alabanza trae paz, alegría y confianza; bien lo sabía el Rey David.
Cuando nada hace sentido en el camino y todo el telar parece un desastre mundial, laboral o familiar; “la mejor manera de protegerse de la desesperación, es levantar la palma en tu mano, en señal de alabanza.”, escribe desde el corazón, Ann Voskamp.



Contemplo con lágrimas en los ojos y la piel chinita, la última escena de la película David, este joven pastor que lo ha dado todo por las ovejas perdidas de Israel, y probablemente está a punto de morir en manos de los amalecitas. Pero él sigue cantando, él sigue alabando, él sigue confiando…incluso al borde de la muerte.
Y Dios responde, porque bueno y eterno es su amor. Porque él responde en nuestra angustia y nos da un respiro (salmo 117,5). Y envía a todo un ejercito para rescatarlo a él y al pueblo de Israel…
¡Sigue la luz!
¡Alza tus manos en alabanza!
¡Canta al Rey que te ha salvado y te seguirá salvando!
“Sigue la luz”, es el canto que entonan potentemente, un ejercito unido a su Rey. Porque saben Quién es su canto, su fortaleza, su salvación.
Sigue la luz. Alza tus manos en alabanza. Canta al Rey que te ha salvado y te seguirá salvando incluso de las mentiras que has creído sobre ti misma. Sal de la obscuridad y suelta el peso del dolor, para entrar en el corazón y la Gloria de tu Dios.
¡Shalom, Shalom, Shalom…mi Dios…Hosanna, bendito el que viene, en nombre del Señor!
¡Entremos al Domingo de Ramos y a la Semana Santa, de la mano y alabando al único Rey!
Con profundo cariño y alabanza, a nuestro Dios.
Mariana López.
*********************
¡Vayan a ver y disfrutar de esta HERMOSA película!