Cuaresma, Espiritualidad

¡Cuaresma: una invitación a re-descubrir tu verdadera identidad y re-escribir tu propia historia!

Mientras ella lava mi cabello, comienza una profunda plática. – «¿Cómo va tu tratamiento?»- le pregunto a una valiente sobreviviente del cáncer.

Escucho con atención, como quien quiere validar todo sentimiento humano y nada extraño a nuestra vida.

– «Aún no estoy dada de alta, pero ya no me asusta lo que venga.» – me responde con una calma inesperada, mientras va secando mi cabello.

Y al comentarle que tengo a una muy querida madre espiritual surfeando su propia lucha contra el regreso del cáncer, y como me sigue enseñando a abrazar lo inesperado con una paz que sobrepasa todo entendimiento , me responde tan segura desde su propia vivencia: «Sólo con Dios se libran las batallas.»

Y esta mujer abre su corazón toda una mañana conmigo, sobre cómo libró la batalla contra el alcoholismo de su papá, libró la batalla incluso con su propio alcoholismo y ateísmo, libró la batalla en medio de la pérdida de su única hija y ahora va librando la batalla contra un agresivo cáncer en etapa tres… porque eterno es el amor de Dios y su misericordia nos alcanza, nos busca, nos abraza, nos redime.

Escucho, como quien quiere seguir y aprender de toda esta historia de heroísmo y valentía, sobre cómo no es el dolor, sino el amor, lo que tiene la última palabra…si así lo elegimos.

Esta bella mujer, aún no dada de alta en su propia lucha de salud, comienza a ayudar a otros batallando con adicciones. Y hay todo un centro que dirigen ella y su esposo, para aliviar el sufrimiento, acompañar las batallas y re-escribir historias.

Mi corazón quiere abrazarla, sobretodo cuando me habla de Dios y cómo la enfermedad la ha invitado a vivir y re-descubrir su propia identidad; amada, siempre amada.

No puedo dejar de pensar en la propia danza de la vida que me sigue invitando a una metamorfosis. Así como en el pasaje de la mujer Samaritana, que se ha vuelto mi recordatorio constante este año.

Una mujer de Samaria, región rechazada por los judios por sus prácticas poco ortodoxas, oh sí como el rechazo que ahora sufre cualquier adicto. Una mujer que se esconde, se aleja, se ensimisma porque ha fallado, ha sido señalada y juzgada como «impura», «sucia». Y acude a la hora más ruda del día y del sol, a sacar agua del pozo de Jacob.

Agua, ¿quién no necesita esta gracia cotidiana para vivir? ¿Quién no tiene sed de una historia diferente, una relación más sana, un perdón sincero, una salud más fuerte, un pasado o presente más feliz, un futuro más certero? ¿Quién no tiene sed de más amor?

Y a la hora menos probable, el día menos esperado, la persona menos pensada; tiene una encuentro con el mismo AMOR de frente a ella.

«¿Dame de beber?» – le expresa Jesús.

Que se podría traducir en:«tengo sed de ti, de tu amor».

Nuestro Creador, Señor de cielo y tierra, galaxias y nuestro propio corazón, también tiene sed de ti. De que lo ames, lo conozcas, lo invites a tu historia y te relaciones con su amor inagotable por ti. Un amor que calma toda sed, cura todo dolor y te abraza en toda tu historia, para llamarte suya, amada, redimida.

Porque profundo es el corazón y el misterio de todo ser humano.

La mujer Samaritana se sincera en su diálogo y no entiende aún lo relevante del momento. – «Señor no tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo.»

Tal y como muchos de nosotros, aún no entendemos por qué aquello, por qué así, por qué la espera, por qué la enfermedad, porque profundo es el corazón y el misterio de todo ser humano.

El diálogo continúa para tocar lo profundo del ser humano y revelar sus anhelos tan reales…

Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. 15 La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.

Jn. 4

El sabio Jesuita Alex Zatyrka, nos invita en su misa del domingo a sustituir la palabra «agua», por «amor». Sólo así entendemos lo significativo de este momento.

Porque es este amor plenamente entregado desde la eternidad, lo que puede realmente revelar tu identidad y re-escribir tu historia por completo.

No alcohólica, sino amada.

No perdida, sino encontrada.

No olvidada, sino llamada a amar y servir.

No perfecta, sino plena y llena de un nuevo amor.

No tus tarjetas de presentación antiguas, sino la presencia del amor eterno que te clama suya, por siempre y para siempre.

Esta bella mujer que me recuerda este pasaje, va cuidadosamente peinando mi cabello y sus manos son una alabanza a la vida en los pequeños gestos que una puede otorgar, cuando la propia sed ha sido saciada por la gran fuente de inagotable AMOR.

¿Cómo vives la invitación de esta Cuaresma, a re-descubrir tu identidad y re-escribir tu historia?

Con cariño y unidas en oración,

Mariana López.

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💜 Una invitación a re-descubrir este tiempo de Cuaresma en un live, ¿nos acompañas?

📽️ Video: Un pedacito del encuentro de la mujer Samaritana con la fuente de agua viva, de la serie «The Chosen». ¡Que lo disfrutes!

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