Crianza, invitada, Maternidad

¡Peleas entre hermanos: lo que he aprendido siendo mamá de tres! – Por Any Sánchez, educadora en Disciplina Positiva.

Si tienes más de un hijo, hay algo que tarde o temprano aparece en casa: las peleas entre hermanos. Gritos desde otro cuarto, acusaciones cruzadas, llantos, empujones, el clásico «¡él empezó!» seguido del «¡no es cierto!»

Y tú en medio preguntándote si se odiarán para siempre…o si esto también pasará.

Te hablo desde dos lugares que conviven todo el tiempo en mí: como mamá de tres hijos y como educadora en Disciplina Positiva. Y quiero decirte algo desde el inicio, algo que a mí me alivió mucho cuando lo entendí:

¡Las peleas entre hermanos no son un fracaso!

Respira.

Erróneamente creemos que si nuestros hijos pelean, es porque no saben compartir; porque no se caen bien; o porque algo estamos haciendo mal. Pero con los años (y muchas peleas de las que hemos sobrevivido en casa) he aprendido que las peleas no son el problema. Al contrario, son una forma de aprendizaje.

Los hermanos son el primer laboratorio social que tienen los niños. Ahí aprenden a defenderse, a esperar, a negociar, a expresar enojo o inconformidad, a sentir celos, a equivocarse, a reparar vínculos y a volver a empezar.

«Los hermanos son el primer laboratorio social que tienen los niños.»

Any Sánchez.

El verdadero reto no es que peleen, sino qué hacemos los adultos cuando eso pasa. Desde el cansancio y la urgencia solemos reaccionar casi en automático (en la maternidad en general, esto nos sucede más de lo que quisiéramos). Gritamos desde lejos para que «paren», buscamos culpables, tomamos partido, defendemos más al chiquito, resolvemos por ellos o amenazamos con tal de que el conflicto termine.

A veces eso apaga el incendio, pero no enseña habilidades.

De los primeros y más maravillosos aprendizajes que he tenido, ha sido quitarme de en medio. No desaparecer, ni desentenderme, sino dejar de intervenir de más.

Confiar en que pueden aprender, observarlos, acompañarlos y sólo entrar cuando realmente lo necesitan. Empecé a mirar las peleas con otros ojos, y ese simple cambio lo transforma todo.

Entender que el comportamiento es una forma de comunicación nos permite acompañar mejor. Muchas veces no pelean sólo por el juguete; detrás hay hambre, cansancio, celos o necesidad de atención.

«Criar hermanos no es evitar el conflicto, es enseñarles a atravesarlo sin romperse.»

Any Sánchez.

Cuando entendí esto, dejé de vivir las peleas como una amenaza y empecé a verlas como parte del proceso de crecer juntos. La teoría es fácil, ¿verdad?

A la hora de la práctica se requiere mucha fuerza de voluntad de nuestra parte, para lograr quedarnos calladas, respirar y no salir corriendo a «salvarlos».

Siempre hablaré con la verdad: en mi casa la peleas siguen existiendo. Tengo tres hijos, cada uno en una etapa distinta y retadora, aprendiendo a convivir, a compartir espacios y encontrar su lugar. Pero también existen las risas, después los abrazos torpes, el perdón espontáneo y esa sensación de equipo que, aunque no siempre se note, se va construyendo día a día.

«A la hora de la práctica, se requiere mucha fuerza de voluntad de nuestra parte, para lograr quedarnos calladas, respirar y no salir corriendo a «salvarlos.» «

Any Sánchez.

Hoy no busco hijos que nunca peleen, sino hijos que poco a poco, aprendan a expresar lo que sienten, a escuchar y a volver a acercarse. Porque criar hermanos, no es evitar el conflicto, es enseñarles a atravesarlo sin romperse.

Si también en tu casa hay peleas entre hermanos, te invito a probar lo siguiente. No para que desaparezcan, sino para acompañar distinto:

  1. Haz una pausa antes de intervenir. No siempre necesitan que entres a resolver. A veces basta con tu presencia calmada.
  2. Nombra lo que ves sin juicio.«Veo a dos niños muy enojados.» Eso baja la intensidad y abre conversación.
  3. Trabaja la conexión cuando todo está tranquilo. Las habilidades no se enseñan en medio del conflicto, se construyen fuera de él.

Si este tema resonó contigo, estaré feliz de poder acompañarte. Soy Any Sánchez, mamá de tres hijos y educadora en Disciplina Positiva.

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Any Sanchez acompaña a mamás y papás que quieren criar con más calma, conexión y herramientas reales para el día a día.

Trabaja con cursos y asesorías personalizadas, aterrizadas a la vida real de cada familia.

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